29 jul. 2014




Y llegó el gran día. De nuevo el Señor de Las Claras, el Santísimo Cristo de la Esperanza y el Trabajo, iba a pasear su porte señorial, y a la vez sereno, por las calles del Centro Histórico de Alcalá, a hombro de su gente, de sus Anderos que, ensayo tras ensayo, domingo tras domingo, han venido preparando este particular Via Crucis por la Jerusalén complutense, acallando dimes y diretes, en contra de lo que muchos ya pensaban, frotándose las manos ("no saldrán"), magistralmente dirigidos por su capataz, D Vicente Cuellar, que con sus llamadas a la campana, daba las órdenes oportunas.
La Hermandad estrenaba su nuevo Estandarte, ese "sinpecado" que tan magistralmente ha confeccionado el bordador D. César Manuel Blanco Rodríguez, en su taller alcalaíno.
Álguien de veras se creyó que no íbamos a portar al Señor? Acaso alguno lo dudaba? Pues sí, ahí estuvimos, con menor número de nazarenos, eso sí, pero con una Fe y un corazón que para sí quisieran otras Hemandades, con mas lustre que esta nuestra.


Los jóvenes miembros de la Banda de Cornetas y Tambores de Jesús Rescatado, que venía desde Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), lugar que muchos señalan como ese "de cuyo nombre no quiero acordarme" cervantino, acompañó musicalmente al Trono del Señor, dejando muestras de su saber hacer en una faceta musical tan complicada como es la de las Cornetas y Tambores.


Y tras el Trono del Señor...su bendita Madre, la Virgen de la Misericordia... Hay algo más bonito que ver a esa Madre suplicante observando en la lejanía a su Hijo, ya muerto en ese madero? Hay gloria mayor que acompañarla por las calles de esta Alcalá celestial y aliviarla en su dolor? Hay algo mas grande que ser sus hijos?


Este año no procesionó por nuestras calles con su estilo habitual (vestida de hebrea), como en los años anteriores. Por las bendecidas manos de sus camareras, y el arte, clase y estilo del vestidor de la Hermandad D César Manuel Blanco Rodríguez, la Señora de Las Claras salió a la calle radiante, mostrando a diestro y siniestro su Realeza, su Majestad celestial. Gran trabajo el de todo el cuerpo de acólitos de la Señora.
A sus pies, como no podía ser de otra manera, sus Anderos, magistralmente dirigidos al martillo por su Capataz D Rafael Expósito, dejandose el alma, el corazón y la vida (como diría el bolero) por Ella, por la Señora, y por tantas y tantas cosas que sólo ellos, los Anderos, saben...y que muy pocos comprenden.


En la Plaza de Cervantes, nuestra Plaza Mayor, en la embocadura de esa calle porticada más larga de Europa, los dos Tronos realizaron un muy emotivo Encuentro, al son de esa pieza musical tan de la Semana Santa, como es La Saeta, interpretada por la Agrupación de Escañuela (Jaén), en homenaje a...bueno, eso se queda en nuestra memoria.


Antes de recogernos, en la puerta de esa Casa donde se les venera y reza todo el año, en esa calle de Santa Clara, portal del cielo para todos nosotros, vivimos uno de los momentos más íntimos y personales de todos los que se suceden en esta nuestra Estación de Penitencia, con un nuevo Encuentro entre la Madre y el Hijo, alzado por los Anderos, ya exhaustos en muchos casos por las horas, el calor, el peso...pero "echando el resto" porque...así debe ser. Hace casi 20 siglos Él lo hizo por nosotros...y esas deudas de honor hay que pagarlas de por vida.

Y... "ahí queó", como dicen los capataces. Ahora resta esperar otro año para vivir de nuevo todas esas sensaciones, penas, alegrías, rezos, homenajes...que no es sino la pública demostración de FE de una Comunidad Cristiana que, por encima de todo, creen en un sólo Señor Jesucristo, y en la intermediación de su Bendita Madre, sea cual sea su advocación, y que viven la Semana Santa de un modo que a muy pocos les está llamado a entender...y mucho menos comprender.

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